Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.

James Russell Lowell

Silencio… y acción

Carolina Olivares

—Silencio y… ¡Acción!

—Dios mío, qué sensación me invade —pensó mientras se forjaba en su interior un desconocido y nuevo sentimiento—. Nunca imaginé que ocurriría, al menos no aquí. Porque en este mundo… Esto no ocurre… O eso creí hasta ahora. leer más…

O repaso

Evangelina Hermida, “A Trovadora da Frouxeira”

Evangelina cumple hoy 12 de febrero los 88 y además de haber sido lavandeira, percebeira, cocineira, fruteira y de todo, es la mujer más sana que conozco, por dentro y por fuera. Un brindis a esta genial vate, que escribió hace años esta chufla que sigue de absoluta actualidad. Os pongo abajo la traducción, aunque se entiende.

Imos a darlle un repaso
aos asuntos do goberno
que co seu trejemaneje
téñenche parte co demo.
leer más…

Y vio Dios que no era tan bueno

Eva Barro García

La serpiente había sido hecha por Yavé con dos características sobresalientes: la belleza de su piel, repujada de escamas de colores vivos, y la astucia. Sabía que no era lo suficientemente lista para llegar a comprender los designios divinos pero sí le llegaba la inteligencia para reconocer a los humanos como superiores a ella y tal vez sus aliados en el futuro en contra del Dominador Supremo. leer más…

Un buen momento

Maribel Domínguez Duarte

No estás aquí, nos hemos despedido, sin embargo, de alguna manera permaneces conmigo.

Una cálida ducha ha relajado mis músculos tensionados.

No me cubre ya ese vestido que sé, que tanto te gusta y que me has quitado lentamente. leer más…

La tierra del fuego y del hielo

Carolina Olivares

Antes de proseguir sí quisiera deciros que, a mí, particularmente -que he tenido el privilegio de haberlas visto en Islandia y con anterioridad en Noruega- me gustó mucha más la única que pude ver en Noruega que las que he avistado en Islandia.

Algo que debemos saber acerca de las auroras boreales es que, desde el planeta Tierra, no es posible avistarlas salvo que estés en países o zonas cercanas al Círculo Polar Ártico o por encima de él. Por tanto mira en un globo terráqueo cuáles son esos lugares. leer más…

#evateescucha

Chiqui Lorenzo

Bueno, la verdad es que me dolía todo el cuerpo, para qué nos vamos a engañar. La pelea había sido de las buenas, de las que me gustan, pero cobrar, lo que se dice cobrar, había cobrado bien. Y ya sabes: si después de los cuarenta te levantas y no te duele nada, es que te has muerto. Así que me ahorré el trámite de mirarme en el espejo y despegué como pude el cuerpo del asqueroso eskai del sofá mientras la megafonía ladraba mi nombre una vez y otra vez. La antesala del Infierno, pensé vagamente mientras me dirigía al despacho del Jefe. leer más…

Durante Maria

Annesdy Tellado

Esa mañana entró con su máxima fuerza, sus vientos, acompañados de agua que entraba por la pared. Sintió un inmenso miedo, nunca había visto algo igual, mientras que sus padres no dejaban de secar el suelo, el pequeño abría lentamente la ventana.

Para su sorpresa veía como los arboles a sus alrededores caían tras evidentes vientos de este sistema, a la vez podría observar como los techos de las casas de maderas de su barrio caían en las calles y en los patios vecinos.

“Uno de esos techos debe ser el de mi casa”

El chico comenzó a llorar, ya que el huracán María le había arrebatado su hogar, el espacio donde se sentía seguro, protegido. Donde muchas risas compartieron la familia y correcciones para aprender.

–Alejandro, no quiero que veas por la ventana –dijo su abuela mientras que cerraba la ventana.

–Ya no tengo casa, abuela –dijo Alejandro mientras que la abrazaba.

– María se llevó tu casa, pero tus memorias ningún huracán te las podrá arrebatar jamás. –Palabras sabias de una anciana, que cuando Alejandro creciera iba poder entender y valorar.

La abuela se mantuvo abrazando a su adorado nieto. Mientras que el huracán María continuaba soplando con toda su furia en Puerto Rico, la única emisora que se encontraba al aire a la vez de este evento atmosférico, comenzó a emitir un aviso, uno que sorprendió a la familia toabajeña.

“Boletín de emergencia, para todo Puerto Rico, ríos salidos de su cauce, precaución para los siguientes pueblos ………… y Toa Baja, el río La Plata fue salido de su cause y el lago… de Levittown…”

Luego siguió mencionando en el idioma inglés, pero no servía para mucho el mensaje, la señal iba y venía. Los vientos fueron bajando de intensidad, la familia fue a descansar, ya que tuvieron todo un día, tratando de salvar la casa de abuela Silvia, el lugar más seguro de la familia. Además no había mucho por hacer, sin luz, sin agua, sin señal, solo la vida. Alejandro se despertó de madrugada y observó que el agua le llegaba hasta su cintura. Comenzó a gritar y a despertar a su familia, su padre no le brindó importancia, pero su madre se bajó de la cama para ver que le pasaba a su chico, cuando ella sintió y observó como el agua estaba subiendo, despertó a su esposo. La madre tomó el niño entre sus brazos y despertaron a la abuela y subieron al segundo piso, a la casa de madera donde Alejandro vivía junto a sus padres. La adrenalina hizo que no tuviera oportunidad de llorar la casa de madera que el huracán María acaba de destruir. El agua seguía subiendo, y los vientos eran todavía fuertes, ellos simplemente cerraron los ojos y su madre apretó con fuerza al pequeño Alejandro.

–Siempre te amaré.

Como sacado de una película de ciencia ficción, bajó de los cielos un helicóptero y pudo salvar a la familia completa. Mientras que iba volando Alejandro se mantenía abrazando a su madre. Al bajar el helicóptero, un hombre de la Guardia Nacional levantó al pequeño entre sus brazos.

–Este es el fin del mundo, este es el fin del mundo –gritaba Alejandro.

La Guardia Nacional los llevaba juntos a los demás miembros de la familia a su nuevo hogar indefinido, hacia el refugio, la escuela más cercana, hasta que Puerto Rico volviera a la “normalidad”.

Carta de Papá Noel

Rovaniemi, 12/12/2017

 

Querida, estimada y nunca bien ponderada hija mía[1]:

Una larga serie de inconvenientes me van a dificultar este año la entrega de los regalos acorde al planning que llevábamos todo el año elaborando.

Ya a finales de 2016 tuvimos serios problemas con el Sindicato de Duendes; pase que reivindiquen mejoras salariales, eso lo entiendo, pero lo que no puede ser es que exijan las vacaciones en Navidad, ya que son los únicos días del año en que trabajan. leer más…

Hasé el favó de abrirme la puerta!

Anchoíta del Cantábrico

-Toc, toc, toc -Llamaron unos nudillos con insistencia.

-¿Sí? ¿Quién llama?

-Hase el favó de abrirme la puerta, que soy yo, el pecador de la pradera.

-¿Pecador? -preguntó extrañada la persona que custodiaba la puerta-. Perdone usted, pero no le voy a poder abrir… leer más…

El teléfono de Marga

José Carlos Peña Gª del Pozo

Cuando Marga se marchó sin avisar ni despedirse, dejó abandonadas algunas pertenencias en casa de Félix: dos blusas, un libro, un viejo teléfono móvil y una gorra de cuadros que él le había regalado la tarde que se conocieron. Dejó también una carta muy larga que él prefirió no leer, imaginando de antemano la retahíla de recriminaciones con las que ella justificaba su decisión de romper. (más…)

Palomas

Cristina Vázquez

Cuatro ventanas y el zureo de palomas. Cuatro ventanas que apenas iluminan el cuarto empapelado con gruesas líneas verdes y moradas. Las cuatro ventanas tienen cortinas pesadas.

Aunque la habitación da a dos calles, la luz es escasa. Un lado da a una empinada y silenciosa, por la que no pasa nadie y el otro, al muro también de piedra de un edificio sin ventanas, con algunos huecos donde se refugian a dormir las palomas empotrándose de cara y dejando la cola al aire, como abanicos emplumados que adornan la desierta pared. Al amanecer saltan a los alfeizares de nuestras ventanas, y aunque estén protegidas por pinchos de hierro con alturas variables, empiezan a zurear al primer rayo de sol. Henry no las oye, si se tumba sobre el oído izquierdo el silencio para él es total, aseguraba que era una bendición ser sordo de un oído. Eso decía, pero yo no lo creo. leer más…

Pero hombre… si es que no se puede ser tan tonto

Carolina Olivares

Camino del centro comercial iba feliz, disfrutando de la caminata e imbuida en mis pensamientos.
La mañana radiante y soleada acompañaba a los madrugadores como yo.
Y paralela a la carretera continuaba mi andadura hacia el destino final. leer más…

Superhéroe sin capa

Marta Valero

Lo más duro fue despedirme de mamá. El momento en que ella, con lágrimas en los ojos, me susurró: “él te necesita”. Palabras que, por primera vez, comprendí. leer más…

Una carta de despedida

Sol Pérez Muñoz

Me alegraría que a la llegada de esta carta te sintieras todo lo sola que te mereces, y que estés para siempre en el olvido de todos/as.

En primer lugar te diré que te escribo esta carta desde la fría celda a la que me has empujado, para decirte que nuestra relación ha terminado. leer más…

El horizonte siempre igual

Enrique L. Beceiro

¿Hay algo más triste
que un punto negro
en mitad de un círculo?

Yo he sido
ese punto negro,
perdido
en la náusea
de un infinito
limpio. leer más…

Noches de verano

Félix Martínez Martínez

Esta historia era muy común de todos los pueblos de España pero no por ello deja de ser interesante, pues lo que yo he querido reflejar es la buena sintonía y gran amistad que reinaba en los pueblos y las noches en que los vecinos se sentaban a tomar el fresco en la puerta de las casas y se formaban tertulias que ahora no se llevan y cuando se vive de pequeño las recuerdas con más cariño. Vale la pena recordar. leer más…

El único que sabe cómo late tu corazón

Carolina Olivares

No era nada, y de repente, he iniciado el camino con el objetivo de convertirme en un todo.
Me estoy multiplicando sin cesar. El lugar que me acoge es acuoso y cálido.
Me gusta, es agradable para mí estar aquí.
Estoy dentro de un micro mundo, estoy creciendo, poco a poco al principio. leer más…

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