Carolina Olivares

No era nada, y de repente, he iniciado el camino con el objetivo de convertirme en un todo.
Me estoy multiplicando sin cesar. El lugar que me acoge es acuoso y cálido.
Me gusta, es agradable para mí estar aquí.
Estoy dentro de un micro mundo, estoy creciendo, poco a poco al principio.
Aquí parece no haber tiempo porque no soy capaz de distinguir entre el día y la noche. Tampoco sé si fuera hace frío o calor… No me importa.
Voy formándome, ajeno al dolor y al placer. No puedo ver los colores; sin embargo, a veces percibo luces. Y oigo voces.
En concreto, hay una voz… Es mi favorita. Pertenece a la persona que me acompaña. Ella siempre me guarda.
Hace un ruido… Es un sonido rítmico; constante. Me proporciona seguridad.
Continuo en el interior. Y mientras voy desarrollándome más y más rápido cada vez tengo menos espacio.
Soy una criatura grande y fuerte. Ya estoy preparada para afrontar la vida…
Un instante de angustia… Para caer rendido a tus brazos. Llantos y suspiros…
Ahora que estoy aquí, deja que duerma.

Quizá, en cualquier momento -cuando no lo esperes- te confiese un secreto. Y es que, solo yo… Sé cómo suenan los latidos de tu corazón.

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