Enrique L. Beceiro

¿Hay algo más triste
que un punto negro
en mitad de un círculo?

Yo he sido
ese punto negro,
perdido
en la náusea
de un infinito
limpio.

El horizonte
siempre igual,
el mismo.

Y en el centro,
negro,
yo comido
por mi soledad y hastío.

Con un trazo fino
quebraste, mujer,
la curva aridez del infinito
y, al fin,
he salido del círculo.

San Saturnino, Septiembre 1955

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