Rovaniemi, 12/12/2017

 

Querida, estimada y nunca bien ponderada hija mía[1]:

Una larga serie de inconvenientes me van a dificultar este año la entrega de los regalos acorde al planning que llevábamos todo el año elaborando.

Ya a finales de 2016 tuvimos serios problemas con el Sindicato de Duendes; pase que reivindiquen mejoras salariales, eso lo entiendo, pero lo que no puede ser es que exijan las vacaciones en Navidad, ya que son los únicos días del año en que trabajan.

Otro problema que se suscitó a lo largo de este año ha sido el del papel. Ecologistas en Acción, a traves de un amplio informe, demostró que gran parte de la deforestación del planeta y el consecuente cambio climático eran causados por las toneladas de papel que usábamos para envolver los regalos, que sí, cierto, eran muchas toneladas, y además recibimos una demanda millonaria de IKEA por dejarles sin madera para su serie Bjürstä. Pensamos entonces en envolver los regalos en plástico, pero tampoco, porque no es biodegradable y seguramente afrontaríamos nuevas demandas y no está la cosa para muchos gastos.

Pero este año la situación se complica. Cuatro de los seis renos han sido requisados por Greenpeace debido al supuesto abuso animal y los mantienen apartados de mí en un santuario para vacas en Irlanda. Sufro mucho por esto, aunque espero que estén bien, hagan nuevas amistades y aprendan idiomas. De los dos renos que quedan, una está preñada y el otro es de mi quinta, y lo cierto es que es un trayecto muy largo en pocas horas y además con unas condiciones metereológicas que no siempre son óptimas, que ya hubiesen podido poner la Navidad en verano y así aprovecharía la gira, que entre tormentas, nieves, vendavales y demás casi no veo los hermosos países por los que transito.

Comprar más renos ha sido imposible, porque un reno no es un juguete y además la mayoría no sabían volar, y la gasolina, aunque está por las nubes y contamina, va a ser nuestra única opción. Tras arduas negociaciones hemos conseguido alquilar siete food tracks, que no sé lo que son, aunque parecen cumpliditos. Pero ignoro cuánto tiempo nos va a llevar el trayecto, no es lo mismo viajar por carretera que en un carro volador tirado por renos. Espero que la competencia pueda al menos trabajar en fecha, aunque con el tema de los camellos, el maltrato animal y tal pues no sé yo.

De manera que este año me veo en la triste tesitura de adelantar, retrasar o hasta mandar por correo los regalos, así que te envío un pequeño obsequio que espero sea de tu agrado y con el que deseo que te sientas verdaderamente en familia.

Un abrazo de tu papá que te quiere,

Noel

[1] Digo hija ya que del hecho de que lleves toda la vida llamándome Papá deduzco que lo eres. En realidad no importa, aunque sí te veo un indiscutible parecido con mi bisabuela Dagmar. Tampoco tengo fondos para realizar todas las pruebas de paternidad que serían necesarias, así que lo dejamos así.

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